La llamada del niño del alma

El ego es una cárcel de la que cuesta salir. Está diseñado con un sistema de creencias que blinda la perspectiva y la fija en un punto, en una única manera de mirar sujeta a un programa amplio que se desarrolla desde un núcleo básico. Es el personaje que tiende a dominar nuestra vida. Cuando se inflama -para defendernos de sentir vulnerabilidad, siendo este estado imprescindible para el contacto con nosotros, con los otros, con el mundo- nos impide elegir de manera consciente y esto nos genera confusión y sufrimiento, nos aleja de nuestra orientación organísmica y nos introduce en un mundo construido con fantasías(¡la película de tu vida!) y fuera de la Realidad.

El ego también es una herramienta con utilidades y cuando ocupa el pequeño sitio que tiene en todo nuestro ser y sirve a nuestro corazón no interfiere nuestra libertad ni nuestra conciencia. Es un recurso para nosotras. Cuando le prestamos atención el ego nos pone trampas para que le demos todo el poder y aquí está nuestro trabajo interno para no perder nunca nuestra libertad de elegir y conservar nuestro poder personal para configurar la vida en torno a nuestro corazón.

Todos los egos son el extremo de un polo. Verdaderamente extremistas, radicales, tiranos, dictatoriales. Envueltos en un código de pensamiento único repetitivo y nada innovador. Cuanto más defensivos se vuelven, más se inflaman, y más se aislan en el extremo del extremo, con la pretensión de independizarse y convertirse en una isla, o en un país con las fronteras claramente marcadas. Promoviendo la creencia de que están separados, intentando que nosotros lo creamos también.

En el polo opuesto de nuestro ego está nuestro niño del alma. Es el lugar que aterroriza a nuestro ego porque sabe que si le damos soporte entonces la balanza se equilibra. Y ponemos al ego al servicio del corazón, como un recurso más. Fin de la importancia personal. Fin del pasado como condicionante. Los opuestos se conectan y se convierten en un sólo estado, en las dos caras de una misma moneda, retoman la experiencia de ser completos. Recuerdan que siempre estuvieron unidos. Uno recibió toda la atención en este mundo y fue favorecido y otro fue olvidado, relegado, no fue apoyado. Así hasta hoy… hasta aquí y ahora.

Aquí y ahora hemos realizado la correcta invocación a nuestro niño o niña del alma y los niñxs se han despertado y llaman a la puerta para que le abramos.

El ego está sentado cómodamente en el sofá de la casa dando órdenes a todos los miembros de la familia cuando escucha tocar una puerta que no recordaba ni que existía… es la puerta del sótano y llaman desde el otro lado.

El eneatipo 1 está inmerso en la actividad entusiasta y correcta de reformar su entorno, familiares y amigos y por supuesto a sí mismo, cuando escucha la llamada en la puerta y no puede comprender de dónde proviene ese sonido que es la prueba del mayor desorden del mundo.

-¿Quién llama desde dentro de mi casa? -entona el eneatipo 1 una voz firme y con gran autoridad, y abre la puerta.

-Soy tu niño del alma -se ríe con espontaneidad -¡y vengo a llevarte a jugar!

El ego de eneatipo 1 se inflama y hace repaso mental y verbal de cada uno de sus deberes por cumplir. No se plantea ni por un segundo tomar la propuesta del niño de jugar, ¡él nunca juega!, le acompaña en su estructura energética una ira soterrada que le ayuda a mirar y darse cuenta de cuántos errores hay que subsanar dentro y fuera de sí, no duda en adoctrinar a este niño, como suele hacer con todas las personas que le rodean y que necesitan tanto de su talante perfeccionista. Mira al niño y lo ve como un niño travieso, glotón, golfo, descarado… peligroso y malo. Cuanto más se inflama él, más cara de pillo se le pone al niño y una sonrisa seductora empieza a hipnotizar al ego…

-¡Trabajo demasiado! -expresa el ego 1 -¡lo hago todo bien! ¡voy a darme un capricho! ¡uno sólo en esta vida de arduo cumplimiento del deber! ¡sólo por esta vez!

El ego 1 baja su defensa y el niño del alma aprovecha para llevarlo por el otro lado. Ahora ya no importa hacer las cosas bien o mal… porque lo más importante es que todo lo que hagas te genere placer. Este niño del alma es un experto disfrutón de la vida y arrastra al ego 1 al exceso de travesuras, juegos, gozos, placeres y banquetes. Se deja llevar por el flujo de la vida y para compensar el exceso de rigidez y orientación al deber el ego 1 se entrega a algunos excesos donde sólo desea gozar. Cuando el niño del alma y el ego 1 se equilibran emerge del corazón del ser  una alegría serena que permite que todo sea como es, disolviendo la fantasía de que existen los errores y que todo se puede y se debe mejorar, de pronto inunda la visión de la perfección del mundo tal como es… ¡todo está bien! ¡todo es perfecto! ¡no hay nada qué hacer! ¡sólo disfrutar de la maravilla de la creación! ¡sólo gozar!

El eneatipo 2 es arrastrado por su mecanismo de detectar las necesidades ajenas para atenderlas y convertirse en una ayuda imprescindible para su pareja, familia, amigos… en su trabajo… buscando personas desfavorecidas, vulnerables, en crisis para apoyarlas, animarlas, y mostrarse como alguien muy especial que siempre acierta en su manera de conformar afectivamente a los demás, consolando, agradando, gustando, amparando, escuchando, resolviendo.

-¿Quién es? -pregunta el ego 2 con su voz dulce y seductora -¡pasa a mi casa seas quien sea!

-Soy tu niño del alma -expresa este niño con autoridad -y he venido a ¡enseñarte a ponerte en primer lugar y complacerte a ti mismo!

El ego 2 se inflama y se defiende de las palabras que ha escuchado. Se le eriza todo el vello y se asusta ante la posibilidad de complacerse a sí mismo… siente temblor interno, él no puede mirar su propia necesidad, ¡él cree no necesitar nada! vive en el absoluto auto engaño de que está aquí para atender las necesidades de los otros… no pide, no necesita nada… mira al niño y  lo ve egoísta, descarado, celoso, envidioso, lo llama pedigüeño, ¡mendigo!… pero cuanto más se inflama él, más cara de hambriento decidido a coger su bocado se le pone al niño… hasta que el ego 2 lo acoge en sus brazos para atenderlo y baja su defensa, entonces el niño del alma aprovecha para llevarlo al otro lado.

-Estoy harto de dar y no recibir -se queja el ego 2 -¡este niño va a tener razón! ¡pues ahora voy a empezar a cuidarme yo! ¡voy a ser egoísta!

Para compensar se pone en primer lugar todo el tiempo de manera compulsiva y no piensa en nadie más que en sí mismo, se convierte en tu mejor amigo, tu mejor amante, tu terapeuta preferido, y expresa sus celos con contundencia cuando no es el primero en tu vida ¡en todos los momentos!… deja ver su necesidad de que tú le mires sólo a él con toda tu atención, patalea, se enfada, y usa su fuerza instintiva para agarrarte y atrapar el foco de tu mirada y deseo. Cuando el niño del alma y el eneatipo 2 se equilibran emerge la necesidad real y tranquila de tomar el primer lugar en la propia vida. Ahora lo único que le importa es escucharse, darse tiempo, sentirse a gusto, preguntarse primero a sí mismo lo que le apetece hacer, y sobre todo pedir en sus relaciones directamente y con claridad lo que desea, informar de lo que quiere y de sus límites, ocupar sus espacios de soledad desarrollando la creatividad. De pronto descubre que es un sol brillante en el centro del universo sólo por existir.

El eneatipo 3 está inmerso en la hiperactividad más eficaz para lograr el éxito, totalmente multitarea al mismo tiempo que habla por teléfono con su red de contactos más oportunos para generar fama y dinero, está escribiendo una nueva entrada en su blog que tiene habitualmente 250.000 visitas al mes y planificando las vacaciones en Finlandia con su familia. Cuando termina coge su agenda para ver cuál es su próxima reunión de trabajo, cuándo va al gimnasio, cuándo tiene cita en la peluquería. Cuando suena la puerta del sótano mira la hora de su reloj y comprueba que a las 11:33 no tiene ninguna reunión en casa organizada. Esta falta de control le empieza a generar mucha ansiedad. 

-¿Quién es? -pregunta con extremada corrección delante de la puerta del sótano.

-Soy tu niña del alma -expresa con una voz desnuda -¡ y he venido para que nos perdamos por el mundo sin tiempo ni espacio!

El ego 3 se inflama y incrementa su defensa cuando escucha semejante propuesta altamente ineficaz. Como no es capaz de quedar mal y que su imagen de persona positiva y automotivada se resienta ni un ápice, le da a la niña un desayuno de batido de proteínas y se escurre por el pasillo retomando sus conversaciones telefónicas. Cuando descubre que la niña le sigue de cerca empieza a sentir mucha ansiedad y un miedo atroz a generar una relación íntima con alguien donde pueda perder el control de sus emociones mecanizadas. Mira a la niña y siente miedo… la ve insegura, torpe, ansiosa, estresada y perdida… pero cuanto más se inflama el ego 3 más cara de desconfianza se le pone a la niña del alma. Como el ego 3 no puede salir huyendo porque proyectaría en el mundo una imagen de negatividad pues toma a la niña del alma y le da la mano para calmarla.

-¡Estoy harto de mi agenda! -expresa el ego 3 y agarra de la mano a la niña-¡me voy contigo a perderme por el mundo! ¡puedo soltar el control!

Cuando hace esto de pronto se encuentra con su vacío interior. Siente mucho miedo y se nota inseguro. ¡Sin duda ha fracasado! Empieza a desconfiar de todas sus relaciones sociales, y le vienen una por una las caras de sus supuestos amigos y todo huele a falsedad… de pronto no sabe si alguien siente amor real por él o es todo una fotografía donde todo el mundo sonríe para salir bien y aparentar armonía… el escenario se cae y los personajes sueltan la máscara… el ego 3 no reconoce la realidad y ¡se pierde! ¡está perdido!. Cuando el ego 3 y la niña del alma equilibran la balanza, emerge la naturalidad en todos los aspectos de la vida. Las emociones recobran su forma auténtica y todos sus matices naturales, cuando hay enfado hay enfado, cuando hay tristeza hay tristeza, cuando hay alegría ¡la alegría es real! después de perderse el ego 3 toma su pequeño lugar en la casa del ser y emerge la autenticidad en cada movimiento, expresión y quietud.

El eneatipo 4 está mirando por la ventana cómo cae la lluvia, recordando sus amores imposibles del pasado que le hicieron sentir tanta intensidad, con este sentimiento está escribiendo un poema que le hace llorar, siente mucho odio por todos los momentos de desencuentro y arremete contra la estantería de libros provocando que caigan desparramados… cuando escucha la llamada de la puerta del sótano corre a abrirla esperando que sea alguien que ha venido a salvarlo de una vida monótona y triste. 

-¿Eres tú? -pregunta con ardiente deseo y abre la puerta con una pose de seducción.

-¡Soy yo! -afirma su niña del alma -¡y he venido para enseñarte a poner verdadero orden!

El ego 4 se inflama y al mismo tiempo se languidece, se adentra en una depresión, anhela su infancia cuando era un niño y tenía una oportunidad de ser amado, aunque su madre estaba tan ausente, y tenía que cuidarla su abuela paterna que no era demasiado dulce… de nuevo vuelve a mirar por la ventana cómo cae la lluvia y empieza a dibujar un boceto del atardecer melancólico… cuando se da cuenta que la niña del alma está dirigiendo a todos los familiares de la casa a que pongan orden, recojan y limpien  y ha cambiado toda la decoración, siente verdadero miedo de ella. Al mirarla la ve poco sensible, como un poco bruta, vulgar, y agresiva, maleducada. Pero cuanto más se inflama el ego 4 la niña adquiere un semblante firme y dominante, muy decidido. Con esta determinación la niña del alma atrapa en su energía de acción al ego 4 que intentaba desaparecer en un nuevo drama.

-¡Voy contigo! -expresa el ego 4- ¡Qué harto estoy de compararme con otros y siempre sentirme triste por lo que me falta! ¡me pongo a la acción a construir lo que quiero para mi!

Cuando el ego 4 se sacude el drama y la envidia se siente desnudo y emerge la vergüenza… la niña del alma le da un enérgico empujón y de un gracioso salto llegan al otro lado. Ahora siente rabia y la proyecta hacia fuera para poner orden ¡nada está en su sitio! saca toda la agresividad y resentimiento que mantenía guardado y contenido, y empieza a dirigir y mandar a todos los habitantes de la casa. Al principio la agresividad sale en estado puro y rompe algunos platos sucios contra la pared, tritura todos los poemas inacabados que estaban dispuestos por el suelo, y tira los libros dedicados por amores antiguos que ya pasaron. Cuando el ego 4 y la niña del alma se equilibra, emerge un sentido de la elegancia y belleza en el orden de todas las formas y cada una toma su sitio de la manera más natural posible.

El eneatipo 5 está encerrado en la biblioteca adquiriendo conocimiento de un libro tras otro, completamente aislado en su cabeza, vive intensas sensaciones con las sinapsis de sus neuronas dentro de su cerebro, no para de absorber información como manera de sentir que está lleno de vida, observa por la ventana una pareja que se besa apasionadamente y busca con avidez en un tratado del amor para comprender qué está pasando. Cuando escucha un toque en la puerta del sótano se convence de que es un sonido interno. Poco a poco percibe que alguien está aporreando la puerta con mucho ímpetu y se imagina que puede ser un animal.

-¿Hay alguien? -pregunta con un escaso hilo de voz sin expectativas de vida humana al otro lado.

-Soy tu niño del alma -expresa una voz fuerte y apasionada – ¡he venido enseñarte a hacer el salvaje!

El ego 5 se inflama al escuchar la propuesta del niño y construye un muro de ladrillos tabicando la puerta del sótano y sale corriendo a encerrarse en la biblioteca, cuando llega a su oído el estruendo de una explosión y ve aparecer de nuevo a este niño del alma que se le acerca con cara sonriente manifestando mucha fuerza. Mira al niño y lo ve bruto, peligroso, vengativo, iracundo, psicópata. Cuanto más se aísla y se retrae el ego 5 más cara de depredador adquiere el rostro del niño,  hasta que atrapa al ego 5 con un zarpazo y lo arrastra por el pasillo hasta sacarlo de su retirada.

-¡Ya es hora de salir de mi celda! -grita el ego 5 con vitalidad -¡tengo verdadera hambre de vida! ¡Quiero ser un salvaje!

Cuando el ego 5 deja atrás sus libros, sale de la casa y coge rumbo a la vida, encarna un chulo que expresa su rabia sin pudor, y siente su deseo y su instinto dirigiendo cada paso de su cuerpo, se lo come todo, expresa su placer y su disgusto, y se mueve con soltura. Se encamina a encontrarse con todos los abusones que le amedrentaron alguna vez y los encara, los confronta con fiereza, y se venga de ellos. Le gusta el sabor del instinto avivando su presencia corporal. Pega alguna patada y corre por la calle gritando de pura vida. Cuando el ego 5 y el niño del alma se equilibran emerge la fuerza de naturaleza en estado puro, la vitalidad en el cuerpo y en el alma.

El eneatipo 6 está sumamente alerta con un nudo permanente en el estómago que le avisa del peligro de la incertidumbre y de la hostilidad en el ambiente, escucha cada paso que da el niño del alma cuando se acerca a la puerta del sótano y antes de que se produzca el sonido del toque en la madera comienza a imaginar que un enemigo viene a matarle, le vienen visiones de las armas que pudiera traer este individuo, su rostro iracundo, su corporalidad musculosa.

-Vete -le dice al individuo que está detrás de la puerta.

-Soy tu niño del alma -dice el niño y bosteza sumamente relajado -¡vengo a enseñarte a hacer el vago y confiar en la bondad de la vida!

El ego 6 no le abre la puerta al niño, no se fía, no confía, nadie le informó de que existiera esta puerta en el sótano, le tiembla todo el cuerpo ante la posibilidad de abrirla, le echa todos los cerrojos y algunas cadenas con candados para mayor seguridad y se esconde por la casa.

Cuando se da cuenta de que el niño del alma está justo detrás, puesto que la puerta estaba abierta desde el otro lado y sólo tuvo que empujarla con suavidad, entra en un estado de ansiedad y huida muy exagerado pero el niño se tumba a su lado en postura de absoluta entrega y confianza, como un pequeño gatito. Cuando mira al niño lo ve un verdadero vago, flojo, perezoso. Cuando más se inflama el ego 6, más cara de dulce sopor se le pone al niño.

-¡Que ganas de tumbarme contigo! -el ego 6 baja la defensa -¡Que cansado estoy!¡quiero meterme en la cama y leer mis comics y escuchar música!

Cuando el ego 6 atraviesa sus resistencias, detiene toda la actividad de la vida, se despreocupa de su trabajo, de sus relaciones y se dedica todo el día a no hacer nada especial, sueña despierto con escribir un libro, con hacer un viaje de puro placer, se va a merendar al parque y se queda toda la mañana mirando la arquitectura de los árboles, las formas de las hojas, de las ramas con el cielo de fondo. No coge el teléfono y elude todas sus responsabilidades. Ese día no va a trabajar y se le olvida avisar. Cuando el ego 6 y el niño del alma se equilibran comienza a emerger una verdadera confianza en el flujo de la vida, en la bondad del universo, y se manifiesta en la realidad el soporte amoroso del ser.

El ego 7 está planificando su agenda de actividades placenteras, al mismo tiempo que escucha música y prepara una fiesta esa noche en casa, enviando mensajes a todos sus amigos, se ha comprado una mesa de mezclas de dj para pinchar y espera que se la traigan a casa, llama por teléfono a sus ex para quedar a tomar café, y para comer queda con su amante ocasional. Cuando escucha el sonido de la puerta del sótano piensa que es un amigo que le quiere dar una sorpresa.

-¡Entra! -dice y abre la puerta.

-¡Soy tu niña del alma! -dice la niña -¡he venido a que vivas tu soledad!

El ego 7 siente un pánico arrollador y escapa por toda la casa, huyendo, saltando mesas, subiendo escaleras y luego bajándolas, sin parar de correr por un pasillo y otro, entrando por todas las habitaciones a velocidad trepidante, derrapando con las alfombras, saltando por las barandillas… Cuando la niña del alma tira de la mano del ego 7 y hace que se siente en el suelo en posición de loto, el ego 7 piensa que es una niña aburrida, sosa, triste y sobre todo deprimente lo que le genera mucho rechazo. Cuanto más se inflama el ego 7, más cara de sabelotodo se le pone a la niña.

-¡Quiero estar solo! -expresa el ego 7 -¡todo el mundo me roba mi tiempo! ¡no quiero compartir!

La niña del alma agarra al ego 7 y lo encierra en su cuarto. El apaga el movil, cierra la puerta de su casa y no deja entrar a nadie. Se aísla y se deleita leyendo sus libros largas horas de soledad. También escribe notas en su cuaderno con brillantes ideas para desarrollar. No quiere compartirse. Se da cuenta lo harto que está de ser tan sociable, de fluir por una red de contactos y hacer maratones para cumplir gozosos planes. Ahora añora el vacío y lo toma como si comiera la tarta más dulce del mundo. Se queda muy quieto para no compartir ni un ápice de su movimiento con el mundo. Es muy tacaño y se resarce de todo el exceso de generosidad que ha prodigado entre sus amistades y conocidos. Ahora desaparece para el mundo y sólo existe para él. Y no sale del cuarto en muchas horas. Cuando la niña del alma y el ego 7 se equilibran, emerge de la casa del ser la verdadera sabiduría y una presencia silenciosa y meditativa.

El eneatipo 8 está a gusto en el territorio de su casa donde quien entra se convierte en un objeto de su explotación, sabe defender lo que es suyo y ampliar sus posesiones más allá de los limites que los débiles no saben defender. Está inmerso en varias batallas, sobre todo la lucha entre fuertes y débiles de la vida, donde él siempre gana. Cuando escucha el sonido de la puerta del sótano siente un placer emergente de sus tripas que le informan de que va a gozar de entrar en conflicto, puesto que un despistado se atreve a atravesar sus lindes.

-¿Quién es? -pregunta con absoluta calma

-Soy tu niña del alma -se escucha desde el otro lado -¡he venido para que nos amemos con mucha delicadeza!

El ego 8 coge a la niña del alma y le pone un entrenamiento acelerado para que se haga fuerte. Cuando se da cuenta la niña se engancha en su regazo y le sonríe con extrema ternura generando un vórtice de amor. El ego 8 se espanta de miedo de ver la fragilidad de esta niña e intenta adiestrarla como a un pastor alemán. Mira a la niña y la ve débil, vulnerable, indefensa, idiota, necesitada, dependiente. Cuanto más se inflama el ego 8, la niña adquiere una cara de dulzura irresistible.

-¡Qué cansancio de esta lucha! -expresa el ego 8 -¡qué ganas de ser cuidado! ¡quiero ser vulnerable y enamorarme!

La niña del alma se abraza a su cuello y se le arrima llena de amor. El ego 8 se pone a llorar por todos las personas queridas que dejó en el camino como muertos en la batalla de las relaciones íntimas. Se da cuenta cuánto echa de menos a sus amigos, sobre todo porque todos se fueron convirtiendo en sus enemigos cuando no se dejaron explotar por él. Y llora uno por uno, habla con ellos en voz alta y les expresa su amor y su necesidad. Les escribe cartas pidiéndoles que regresen a su vida y les da besos a los sobres cuando las echa en el buzón. Llama a sus ex y les pide que vengan a vivir con él, se lo pide a todas y quiere crear una comunidad tántrica. Cuando la niña del alma y el ego 8 conquistan el equilibrio, la fuerza se pone al servicio del corazón y se convierte en un soporte sólido donde expresar el sentimiento de amor de manera natural y contundente. La vulnerabilidad se convierte en la verdadera fuerza.

El eneatipo 9 está dormido en el sofá cuando llaman a la puerta. Ha estado todo el día procrastinando actividades importantes y distrayéndose viendo series y bebiendo cerveza hasta acabar anestesiado sin saber qué acción debería acometer. No puede imaginar que alguien venga a verlo, pero si es así, él se adaptará al otro hasta anularse y hacerse invisible, valorando la compañía que le brinde cualquier presencia humana en el mismo espacio donde habita él.

-¿Quién es? -pregunta el ego 9 y le abre la puerta al instante para no generar ningún conflicto.

-¡Soy tu niño del alma! -expresa con oratoria y talento -¡He venido a que aprendas a valorarte y ser la estrella!

El ego 9 acomete una sobreadaptación hasta volverse invisible cuando escucha decir esto al niño del alma, tampoco quiere entrar en conflicto con este nuevo habitante de su casa y se difumina con él confluyendo, apoyando su opinión y entrando en un proceso de sueño que le hace moverse tan lento como una tortuga. Mira al niño del alma y lo ve descarado, arrogante, desafiante, ambicioso. Cuanto más se inflama el ego 9 al niño del alma se le pone cara de presumido y vanidoso hasta arrastrar al ego al otro lado.

-¡Quiero depertar! -grita el ego 9 -¡Yo también valgo!

Cuando el ego 9 se pone en marcha le sale el presumido que lleva dentro y miente para llamar la atención. Dice que estuvo en el conservatorio recibiendo clases de violín cuando niño pero que ya no toca y que ha escrito unos cuantos libros que aún no ha publicado pero que sus amigos le dicen que escribe muy bien. Cuenta algunas mentiras para quedar bien sobre su imagen y ser el centro. Sabe contar cuentos con cierta intriga y suspense. Todos le escuchan. Cuando el ego 9 y el niño del alma se equilibran, el ser manifiesta su valor como una perla  brillante y genuina, como una estrella luminosa en el firmamento: la cualidad de ser valioso y tener derecho a mostrarse y ser visto sólo por el hecho de existir.

 

Si quieres explorar tu niño/a del alma y salir de la fastidiosa cárcel del ego ¡vente a nuestro taller! Fluir con el Niño del Alma… Próximas fechas:

 

 

 

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