El delicado, exquisito y misterioso arte de la compersión

Hoy es un día para dar el salto donde tomo el sitio real de mi corazón. Quizás mañana me deslice cuesta abajo por la ladera de la montaña en un revolcón que sacuda mi organismo.  Hoy experimento un estado de felicidad cuando una de las personas que amo -hombre -disfruta, goza, se regocija, se nutre con el amor, la ternura y el deseo con una mujer, que no soy yo. Es una mujer que ha elegido su corazón.

La compersión es una palabra que he aprendido al asistir a reuniones de poliamor y leer algunos libros y blogs. Yo tengo mi propia experiencia sobre este particular estado.

Quiero poner aquí la definición de esta palabra que aparece en wikipedia:

Compersión es un estado empático de felicidad y deleite experimentado cuando otro individuo experimenta felicidad y deleite. Puede identificarse algunas veces como el orgullo que sienten padres por los logros de sus hijos o la propia excitación por los logros de amigos. Es usualmente utilizado para describir cuando una persona disfruta de sentimientos positivos cuando su amante disfruta de otra relación. Es el opuesto de los celos.

He realizado con honestidad y compromiso mi trabajo con los celos y muchas veces resurgen. Las personas que conforman mis relaciones de intimidad están advertidas de que a veces me da un brote de celos. Cuando esto ocurre lo primero que hago es nombrar los celos, desvelar lo que siento sin juicio hacia lo que siento, apostando por la naturalidad de que puedo sentir muchas cosas y todo está bien. Muchas veces los celos toman en mi la forma de una fantasía donde ocurren circunstancias -una especie de película mental- en las que estamos en un hipotético futuro donde yo pierdo a la persona amada. Los motivos de la pérdida van cambiando pero dominan dos sobre todo: que yo abandono la relación porque el hombre amado se ha fusionado con la otra mujer y ya no me refleja a mi y yo dejo de quererlo… o bien él me deja a mi porque la otra mujer le exije que elija y yo pierdo. ¡Cómo me ha gustado en este momento desvelar toda esta locura mental que contienen mis celos! Al escribir esto comunico este movimiento que ocurre en el lado oculto de mi y dejo de ser cómplice de mis celos, los cuales me provocan sobre todo mucho sufrimiento y nada de placer. ¿Placer o sufrimiento? elijo placer, elijo gestionar los celos para quitarles el poder, y quitarle el poder al miedo para dárselo al amor incondicional. Poco a poco en un mundo donde toda la cultura y toda la densidad mental que existe nos empuja a seguir confiando en tener miedo a la supervivencia. Yo aquí y ahora elijo confiar en confiar.

Estos últimos cuatro días me he dado cuenta de algo sobre la compersión y quiero ponerle palabras escritas. Me doy cuenta de que compersión no es un estado mental tipo tengo que alegrarme por el amor y/o deseo que experimenta el hombre que quiero con otras mujeres u hombres(amigxs, amantes, parejas, hijos…),  como si a través de mi racionalización consiguiera convencerme a mi misma de lo que tengo que sentir. Imposible. Teniendo en cuenta que no estoy dispuesta a someter a mi instinto. Tengo un animal dentro que quiere satisfacción y mi animal me proporciona intuición, orientación, sabiduría, territorio, conexión con la naturaleza, placer, ganas de vivir, fuerza, visión, coraje… No voy a renunciar a mi instinto. Si bien también tengo un corazón que le encanta amar, abrirse, volar por estados expansivos de fusión con la totalidad, incluir, generar tribu.

He descubierto que compersión es un estado al que se accede a través de la colaboración. Requiere no escuchar la mente y sentir la piel. La mente está llena de ideas que no me pertenecen, que no facilitan necesariamente el pensamiento adecuado para mi bienestar, ideas que me generan sufrimiento y aún así permanecen en mi mente ¿es curioso, verdad?

El hombre que amo llega a casa donde vivimos juntos después de un viaje con una mujer con la que experimenta un amor correspondido donde vive ternura y deseo. Cuando llega a casa yo quiero acceder a un estado de compersión donde alegrarme por sus experiencias positivas lejos de mi, y también contarle todas mis experiencias cuando estuvimos separados para compartir desde la alegría.

Estamos al borde del precipicio. Sosteniendo una ingente cantidad de energía con la queremos construir un momento de aceptación y encuentro. Si bien todo podría virar hacia el sentimiento de carencia, la exclusión, los celos, el miedo, la ira y el reproche. La cultura que nos contiene y la historia familiar de nuestros antepasados apuntan al miedo, la codicia, la avaricia, y la envidia. Pero nosotros construimos el presente de manera consciente, eligiendo la confianza en todo lo que llega y la ausencia de juicio sobre lo bueno y lo malo.

La compersión es posible si conseguimos transmitirnos los estados que nos proporcionan las experiencias. Si el encuentro con una persona me proporciona placer, orgasmos, fusión, fe, gozo, éxtasis y amor… tengo la capacidad de transmitir esta experiencia a través del abrazo, la piel, la sonrisa, los besos, la vibración de la alegría a otra persona diferente. Sólo tengo que ser muy impecable con el juicio y el miedo, no darle ni un poquito de sitio.

Ser impecable con la experiencia que sigue presente en mi piel porque ha ocurrido hace unos días o quizás más tiempo pero fue un verdadero gozo en varios sentidos: físico, emocional, afectivo…

Tú que te acercas a mi, después de haberte alejado a vivir la entrega con una mujer, deseas incluirme en tu esfera de bienestar, gozo y alegría que vibra en tu cuerpo. Por eso cuando te acercas, lo haces con la inocencia de haber recibido los regalos de la vida. Todo lo que has hecho estaba bien para ti, para ella, y para mi. Puede que a lo lejos escuches el viejo discurso mental donde si le das a una mujer le quitas a la otra. Ya sabes que esto pertenece a las antiguas ideas sobre la carencia y la competitividad, y al miedo a la supervivencia. Eliges con toda tu conciencia confiar en confiar. Abres tu corazón y compartes. Y la ternura y el deseo presente en tu piel se prolongan a través de un nuevo abrazo conmigo. Quieres que tu felicidad sea vista por mi, y para verla yo quiero sentirla en mi propia piel, cuando tú manifiestas todo el gozo que traes incluido en tu cuerpo por la reciente experiencia de entrega. Sonríes, te sientes fuerte en tu centro, sabes que has hecho lo mejor para ti, para ella y para mi. Estás aprendiendo a desapegarte del viejo sentimiento de culpa y de miedo al castigo, y eliges mostrar la verdad: ¡que te lo has pasado bien!¡muy bien! ¡y que eso es bueno por sí mismo! Y no te escondes, al contrario, muestras toda tu felicidad y la compartes, con tu palabra, con tu mirada, con tu presencia y con tu abrazo. No le daremos tregua a la mente, con sus obsoletas interpretaciones de la realidad, basadas en darle el poder al miedo y la separación. Nos damos una oportunidad de crear la realidad como queremos, dándole todo el sitio a la confianza, y a la abundancia.

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2 Comments

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  1. Aleajacta PR 07/05/2019 — 08:01

    Por si lo quieres considerar susi.
    Ese joven no te tomo nunca como definitiva, sino como un sacarte tu fuerza mientras tanto, veía a otra que le encajar más en su programa mental i instalado. Dirían el viejo sistema: se entretuvo con vos

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